sábado, 6 de julio de 2013

Errores

No podía levantar la cara, porque eso equivalía a enfrentar a unos ojos enfurecidos, enfrentar a un corazón que había dañado. No podía si quiera mirar mi rostro en el espejo, porque otros habían cometido errores por mí.

Yo estaba feliz, pero ¿ahora?

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Nada, nunca será como antes. Cada cosa, cada sensación, empezó ahí.